DECLARACIÓN POLÍTICA SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA MUNDIAL Y EL COMERCIO INTERNACIONAL

XI CUMBRE IBEROAMERICANA

  1. Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos coincidimos en la urgencia de una respuesta pronta y efectiva de la comunidad internacional para hacer frente a la difícil situación de la economía mundial y a sus efectos negativos en la Comunidad Iberoamericana, en particular agravada después de los atentados terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2001, en los Estados Unidos.
  2. Observamos con preocupación la disminución de los flujos de capital hacia los mercados latinoamericanos y la reducción de la inversión extranjera directa, que pueden afectar seriamente las políticas de reactivación de la economía y de la recuperación del crecimiento en muchos de nuestros países. Expresamos también nuestra preocupación por la volatilidad de los mercados financieros que afecta crecientemente a las economías en desarrollo.
  3. Constatamos que los países que incrementan su comercio internacional, aumentan también los niveles de crecimiento de su PBI. Dada la estrecha relación entre el comercio y el desarrollo, nos comprometemos a desplegar nuestros máximos esfuerzos en impulsar el comercio para recuperar el crecimiento. La expansión del comercio emerge como una tarea prioritaria. Nuestros países requieren exportar más. Para ello requerimos mercados abiertos, especialmente en los países industrializados. Como se acordó en Doha, son necesarias "reducciones de todas las formas de subvenciones a la exportación, con miras a su remoción progresiva; y reducciones sustanciales de la ayuda interna causante de distorsión del comercio". Es, también, la vía más realista para luchar contra la pobreza, generando empleo productivo. Más de 160 millones de habitantes subsisten con menos de dos dólares diarios en América Latina. Esta es la dimensión del desafío. Nuestro desarrollo y nuestro compromiso de lucha contra la pobreza dependen del acceso a los mercados.
  4. En este contexto, sin embargo, expresamos nuestro optimismo en relación a las posibilidades de recuperación económica. Para ello será necesario mantener y reforzar la estabilidad macroeconómica; impulsar el dinamismo de las reformas estructurales, una más eficiente administración pública honesta, transparente y eficaz, la seguridad jurídica y comercial, mantener políticas monetarias y cambiarias que conduzcan a la estabilidad y políticas de cohesión y progreso social. Al mismo tiempo expresamos, con firmeza, que nuestros esfuerzos nacionales deben ir acompañados de una mejora sustantiva del sistema económico internacional que permita la plena participación de todas las naciones, en la definición de sus reglas y la adopción de sus decisiones, así como su completa inserción en el mismo, incluyendo el libre acceso a los mercados.
  5. Reiteramos la importancia y comprometemos nuestra participación activa y coordinada en la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, a celebrarse en Monterrey, México, en marzo de 2002. Esta representa una oportunidad excepcional para lograr un consenso político amplio, con la finalidad de movilizar recursos sustanciales e intensificar las acciones concertadas para reducir la pobreza, allí donde se manifieste, alcanzar las metas de la Cumbre del Milenio y contribuir al desarrollo de todos nuestros países. Igualmente, reafirmamos la importancia de nuestra participación en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, a celebrarse en Johanesburgo, Sudáfrica, en 2002.
  6. Saludamos los progresos logrados en la Cuarta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio, celebrada en Doha, Qatar; y realizaremos los mayores esfuerzos para que la nueva ronda incorpore la dimensión del desarrollo, y concluya de manera exitosa en materias de importancia como son inter alia, agricultura, servicios, la solución de controversias, trato especial y diferenciado, y medidas de aplicación, con el objetivo de avanzar hacia un sistema multilateral consistente con nuestro compromiso de lograr el desarrollo sostenible y un comercio justo, transparente y equitativo.
  7. La nueva Ronda de negociaciones comerciales, para que pueda alcanzar el éxito, debe permitir que el sistema multilateral de comercio cumpla plenamente la función que le corresponde en la tarea de favorecer la recuperación económica, el crecimiento y el desarrollo. Enfatizamos la necesidad de eliminar en esta nueva ronda las reglas distorsionantes, tanto arancelarias como institucionales a las exportaciones de los países en desarrollo, sobre todo los más pobres y pequeños.
  8. Reiteramos la necesidad de avanzar de forma más decidida en los procesos de integración, de forma que permitan crear instrumentos de progresiva estabilidad y mercados más amplios y abiertos.
  9. Expresamos nuestro apoyo a los esfuerzos del gobierno argentino para sanear la situación fiscal y de deuda pública. En este contexto, consideramos importante que los países iberoamericanos se sumen al esfuerzo internacional de apoyo a la Argentina en este periodo difícil de transición que busca retomar un camino de crecimiento.
  10. Reconocemos la importancia que supone el establecimiento en la Unión Europea de la moneda única, el euro, como contribución a la transparencia de los flujos comerciales y de inversión entre nuestros países y a la estabilidad de los mercados cambiarios y financieros internacionales, facilitando así los vínculos entre los países iberoamericanos con la Unión Europea.
  11. Nos comprometemos a impulsar la asociación estratégica entre América Latina y la Unión Europea. En tal sentido, consideramos que la celebración de la II Cumbre América Latina y el Caribe - Unión Europea en el mes de mayo de 2002 en Madrid, constituirá una valiosa oportunidad para poner en práctica este objetivo, en cuyo logro nos comprometemos a trabajar y colaborar intensamente.

Lima, 24 de noviembre de 2001.


2002 Presidencia española de la Unión Europea | www.agp.org | www.all4all.org