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Todos somos alteños[1]
Bolivia: expulsamos al presidente, empieza una nueva época
Date: Fri, 24 Oct 2003 11:32:41 +0200

Jorge Viaña La sensación de no saber si festejar la expulsión del presidente y la apertura definitiva de una nueva época, o llorar a nuestros muertos nos envuelve, el luto y el festejo que las luchas populares son siempre difíciles de combinar y hacemos lo uno y luego lo otro en medio de la necesidad de comprender la verdadera dimensión de lo que nos ha ocurrido. Esta vorágine de emociones, la indignación, la solidaridad, la ira, el dolor y la esperanza entremezcladas y confundidas nos acompañaran todavía por un tiempo. El doloroso conteo y recontéo de nuestros muertos, que no nos engañemos son absolutamente inconmensurables, como la tristeza y el dolor del pueblo boliviano, como la parte de cada uno de nosotros que ha muerto, aunque la frialdad aritmética va a decirnos alguna cifra que como en la matanza de febrero el transcurrir del tiempo, el dolor y sufrimiento de los centenares de heridos que hoy luchan por sobrevivir se encargara de seguir modificando. En medio de tanta muerte y sufrimiento el asesinato a bala de 2 niños, Marilin Rojas de 8 años que miraba el conflicto desde la ventana de su casa en los alrededores de Warisata y de Alex Mollericona de 5 años que salió a la terraza de su casa en El Alto son hechos que no podremos olvidar jamás. Así como la muerte de cada uno de los alrededor de 80 personas. La ejecución en la zona de Río Seco en la gasolinera del soldado García en una acción brutal y racista del capitán Menacho el domingo sangriento que golpeo con la culata de su fusil en la cara al soldado haciéndole volar varios dientes -que después fueron recogidos por los vecinos- y lo asesino en el acto por amotinarse y negarse a disparar a sus hermanos del Alto, este es un ejemplo mas de los miles que vivimos en estos días, de la dignidad de unos así cueste la vida, y la soberbia y brutalidad asesina de los otros. En la tropa del ejercito, la gran mayoría indígena, tambien murieron por la absurda razón fratricida de este estado al servicio de la macabra lógica del capital transnacional. Alrededor de 80 personas murieron asesinadas, aunque esto como decíamos, es solo una manera de decirlo, lo fundamental es que no lo olvidemos.

Tambien sin duda, estamos viviendo con todas las contradicciones dolores y dudas un triunfo, el de las comunidades aymaras, el de una ciudad aymara El Alto, el de las laderas de La Paz , de Ovejuyo y Río Abajo, el de los mineros, el del movimiento campesino en todo el país, el de los cocaleros, el de los colonizadores, pero tambien es el triunfo de la solidaridad internacional y la lucha frente a los Gavirias, Condoleza Rices, Richard Bouchers y demás altos funcionarios de la maquinaria imperial. Por que si algo tiene de nuevo para Bolivia, como me decía una amiga de Ginebra este movimiento fue, como gustan decir hoy en día, una lucha globalizada, con piquetes de huelga de hambre en Suiza y España para impedir mas asesinatos y expulsar al presidente, con movilizaciones masivas hacia la embajada de Bolivia en Argentina y Ecuador, actos masivos de solidaridad con el movimiento como en México. Con una cantidad de apoyos grandes y modestos en Italia, Perú, Colombia, Brasil. Un grupo de intelectuales norteamericanos a la cabeza de Noam Chomsky firmaron una carta para apoyar al movimiento y fue entregada por ciudadanos norteamericanos radicados en La Paz al Embajador de su país David Greenly.

Desde Adolfo Gilly a Eduardo Galeano han escrito sobre el tema, así como analistas Bolivianos, existen muchas cronologías del levantamiento, acabando por contar a todos los reporteros y encargados de las noticias internacionales de todos los periódicos más importantes del mundo, se ha escrito tanto, que tal vez lo mas útil sea una mirada interna, pero tambien una mirada que haga un esfuerzo por dar cuenta de los limites y dificultades de los movimientos sociales, un esfuerzo por mirar lo que no se quiere mirar.

Este texto quiere poner el dedo en la llaga, alertarnos de lo perjudicial de los triunfalismos y sobre todo de los problemas y peligros internos que los movimientos sociales están enfrentando desde hace 2 años, una cierta inmadurez y rezago en los movimientos y en sus liderazgos en relación a los desafíos de la época. Pero primero veamos de manera sintética ¿qué es El Alto y el movimiento social alteño?

El Alto como síntesis de las contradicciones del país y la peculiaridad del movimiento social alteño

El alto es una de las 3 únicas ciudades casi completamente indígenas del mundo en lo que se refiere a la autoidentificación étnica de su población. Esta ubicada en una planicie a 4000 metros de altura que desemboca en la quebrada de la ciudad de La Paz, viven 800 mil personas, pero si tomamos en cuenta la migración temporal de y hacia las provincias paceñas viven alrededor de un millón de personas, la tasa de crecimiento de la población es de 6.4% una de las mas altas del mundo, es la tercera ciudad mas poblada del país y con Santa Cruz la de mayor crecimiento demográfico, donde vienen cada vez mas migrantes del altiplano paceño, hay migración mayoritariamente de primera y segunda generación casi todos aymaras y ex mineros expulsados de las minas en 1985 con el nuevo modelo económico neoliberal.

En 1950 era un pequeño pueblito indígena satélite e insignificante de la ciudad de La Paz con 11 mil habitantes y sigue siendo tratada así 53 años después y después de haberse vuelto la tercera ciudad de Bolivia. El 60% de la población son jóvenes menores de 25 años, convirtiéndola en una ciudad mayoritariamente de jóvenes y el 69% trabaja en la llamada informalidad, trabajo precario con relaciones semiempresariales o talleres familiares. El 43% de los alteños son obreros o empleados, pero un tipo híbrido de obrerización y proletarización difusa propia de la época, aunque casi nadie percibe esta realidad la convierte a la ciudad con mayor porcentaje de obreros en todo el país.

Mas del 50% de los hogares no cuentan con saneamiento básico, el 60% viven en condiciones de hacinamiento, el 26% son considerados extremadamente pobres, viven con menos de un dólar de ingresos al día y el 45% de los alteños son pobres, es decir que más de 7 de cada 10 personas son pobres o extremadamente pobres.

Según el censo del 2001 casi el 80% se autoidentifica como indígena. En síntesis es una ciudad con una fuerte identidad aymara comunal y obrera y es mayoritariamente joven, con una importante presencia de gremiales. Sus organizaciones son resultado de esta memoria organizativa comunal y obrera, la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) fue fundada en 1979 hoy cuenta con mas de 500 juntas vecinales distribuidas en 11 distritos y la Central Obrera Regional (COR) fue fundada en 1989 las organizaciones territoriales resuelven todos los problemas locales y necesidades básicas ante el absoluto abandono del estado, o juegan un papel central al canalizar las demandas ante la alcaldía o el estado central.

Todo este panorama potencialmente explosivo fue complementado por la frustración y cansancio de la población con el modelo económico y el sistema político que en 21 años de un tipo de democracia cada vez mas reducida y discriminadora que no ha dado nada a los pobres y ha profundizado esta dramática realidad de superexplotación y discriminación racista. Desde hace décadas están en una búsqueda de insumisión e insurgencia que en los últimos tres años se ha profundizado sobre todo con la rearticulación de una discurso centrado en la dignidad y la autoafirmación, que si bien contempla una reivindicación indígena no se reduce a eso, han influido en este proceso el levantamiento Cochabambino de la guerra del agua en Abril del 2000, también la cadena de levantamientos aymaras desde septiembre del 2000 y la irradiación de las luchas cocaleras de la ultima década. Pero con una gran virtud desconocida en los otros movimientos sociales a excepción de la coordinadora del agua, es que es un movimiento social con nuevos liderazgos colectivos y en su gran mayoría anónimos, con la capacidad de articular diferentes sectores como mineros, comunarios, migrantes, obreros, gremiales, profesionales empobrecidos. Justamente lo que es nomás El Alto. Esto es lo fundamental de la identidad flexible y de su articulación heterogénea. Este movimiento de insurgencia es la articulación de lo diverso, en especial la combinación de la memoria comunal y la experiencia obrera y por eso ha irrumpido como motor de la rebelión mas grande de este medio siglo en Bolivia que a sepultado al Gonismo y al sistema político.

No es como creen algunos analistas un movimiento anexo del movimiento aymara, que como todo movimiento nacionalista es por momentos incapaz de unificar, de articular lo diverso, lo diferente, lo heterogéneo, aunque su fuerza es enorme al cuestionar lo fundamental de este país que la vieja izquierda olvido, las estructuras coloniales y el racismo profundo y secular, que el movimiento alteño supo incorporar, pero con la sabiduría de no perder su identidad particular y diferente aunque profundamente hermanada con el nacionalismo aymara, su perspectiva diversa y de abarcar lo múltiple y lo heterogéneo es fundamental, que el movimiento aymara y sus lideres muchas veces no tienen. En este proceso de surgimiento de un movimiento social con identidad propia, diferente del aymara o de la coordinadora o de los cocalero tambien jugo un papel importante el liderazgo del movimiento aymara, tan cercano y tan hermano que de forma desatinada no supo aproximarse y unificar sus demandas que en parte eran las mismas que las de los alteños, este proceso de surgimiento del movimiento social del Alto puede seguir varios caminos ya que esta en pleno nacimiento.

Pero a la vez, tampoco es una replica o un seguidor ciego del movimiento cocalero aunque el partido organizado alrededor del movimiento cocalero tiene mucha importancia y presencia en El Alto, en la ultima elección nacional del 2002 gano este partido en El Alto. Esta identidad propia y perspectiva propia es lo que no quieren ver nisiquiera muchos de los que están comprometidos con los movimientos sociales. Causando un daño muy grande a los movimientos sociales y replicando los afanes hegemónicos de control dirección y tutelaje de la población de El Alto. El Alto ha demostrado que no necesita ni tutores ni pastores.

Es elemental el respeto entre los movimientos sociales y todos los compartimos, sin embargo se vuelve puramente retórico cuando empiezan a ser dominantes los intereses sectoriales o de partido, como cuando por la necesidad del aparato partidista que ha creado la cúpula del movimiento cocalero de incorporarse a las esferas del poder estatal en las elecciones del 2002 -hoy cuentan con mas de 30 parlamentarios- casi desmantelan y destruyen la coordinadora de defensa del agua y la vida, que su principal fuente de legitimidad y fuerza de convocatoria hasta hoy es, su peculiaridad de no partidizar sus posiciones y acciones, además en parte la victoria electoral del partido del aparato cocalero es gracias a la coordinadora y a la insurgencia aymara del 2000. Aunque no lo reconocen.

Parecería que los movimientos sociales pioneros y novedosos que no entran en los esquemas de la vieja izquierda que sigue pesando mucho, vanguardista, liberal, estatalista y partidista no tienen derecho a existir.

Parecería que si no se entra en las reglas liberales de la representación y la creación de partidos políticos, o si no aceptan pasiva y sumisamente su anexión a los aparatos partidarios que han construido estos otros movimientos sociales, lamentablemente, estos movimientos sociales son sancionados y amenazados por los otros movimientos sociales que ya participan del poder del estado, o mas bien, por sus aparatos institucionalizados y sus grises asesores.

Si la insurgencia en Bolivia y los movimientos sociales tienen algún porvenir es sobre la base elemental de que esta lógica y estas practicas definitivamente acaben.

De febrero a octubre

La lección fundamental para los movimientos sociales del levantamiento de Febrero de este año, contra la intención de imponer un impuesto directo a los salarios, fue la ausencia de un liderazgo visible y la ausencia del protagonismo de individuos que aparecen como personificación y síntesis del movimiento. En la victoria popular de Octubre que recién empezamos a vivir y entender, esto se ha profundizado y se ha expandido, a pesar de que los analistas y los medios de comunicación insisten en el mal habito de individualizar y reducir la complejidad de los movimientos sociales a caudillos, instituciones o partidos que supuestamente sintetizan y expresan al movimiento, todos sabemos por amargas e incontables experiencias que esto no siempre es así. Es mas, en ciertas circunstancias esto no es así en absoluto. En definitiva como ya lo sintetizo alguien, en esta victoria popular como en febrero, nadie podía hablar a nombre del movimiento, nadie tenia la legitimidad para hablar a nombre de todo el movimiento nacional, pero la mayoría de los lideres lo hacían.

Tampoco la sumatoria de opiniones y acciones de los 3 o 4 lideres más visibles -que por supuesto no estaban dispuestos a unificarse, aunque algunos simulen querer- es un procedimiento adecuado para entender lo que ocurrió, mas bien, en lo fundamental confunde, por que trata de reducir la fuerza fundamental de esta insurrección, el movimiento alteño, a uno de los 3 o 4 lideres. Que en gran medida son producidos mediaticamente, tanto los hechos como los lideres. Este procedimiento reductivo y simplon con el que se esta pensando y describiendo al movimiento social del Alto trata de adecuar la complejidad y peculiaridad de este movimiento tan rico y novedoso a lo ya conocido, aplanando sus especificidades, borrando sus riquezas y borrando la novedad, llevando agua al molino de un debate nocivo para los movimientos sociales en los que se han enfrascado los últimos 2 años los lideres y asesores de los movimientos sociales, el absurdo debate de enfrentar un movimiento social con otro, con argumentos absurdos, que son básicamente de justificación de sus aparatos partidistas y de los errores de sus asesores. Esto plantea un problema central, las estructuras partidarias del movimiento cocalero y del movimiento aymara puedan ayudar a crecer y expandirse a este movimiento que es diferente y en su diferencia, pero solo sobre la base de respetarlo, no deglutiéndolo, no anexándolo a sus intereses de aparato o de sector, no anexándolos a sus siglas que es lo que parecerían estar haciendo lamentablemente.

« Dos debilidades crean una fortaleza »

La más sencilla lección es la más difícil de aprender, al evaluar lo que estamos viviendo desde hace tres años, lo fundamental es que, el pequeño avance que han conseguido los movimientos sociales, ha desmoronado a un estado casi inexistente y estamos en el umbral de la construcción de otro, pero los movimientos sociales siguen siendo muy locales y regionales, incapaces de establecer alianzas estratégicas, de tener un proyecto, o solo logran aliarse coyunturalmente, sin construcción anónima y silenciosa de redes de vinculación mutua, solo se unifican en momentos específicos y extraordinarios de crisis general y casi en lucha contra sus propios lideres mas visibles aunque todavía los apoyan sospechando de ellos. En una palabra los movimientos sociales son todavía débiles y regionalizados. Tambien las multitudes movilizadas también sospechan de los altos funcionarios de los partidos que dicen representar a los movimientos sociales, que continuando practicas de mantención de la dominación y dentro de la lógica del capital se disputan la hegemonía, control y mando del mercado político revolucionario, en momentos en que, los más ingenuos pensamos sinceramente podrían abandonar sus estrechos intereses individuales, sectoriales, o partidarios de engorde del partido, de reclutamiento a sus siglas y expansión de « sus » zonas de control, esto no ocurre. Si nisiquiera en circunstancias como las que hemos vivido son capaces de mirar al horizonte y de abandonar estas practicas, esto nos hace pensar que realmente se trata de una enfermedad.

Existe muchísima gente hoy en día muy sincera y luchadora que al desplazarse la lucha de los movimientos sociales a los partidos que se dio en los últimos 2 años, acabaron partidizando sus opiniones y acciones. Estas miles de personas anónimas son la fuerza y lo fundamental del empuje de los movimientos sociales que también son parte de los aparatos partidarios del movimiento cocalero y aymara y muchas veces estas personas acaban atrapados por una estructura de jerarquías y mandos conservadora, lenta y autoreferida que se encuentra en disputa con la otra estructura partidaria del campo revolucionario, muchas veces con mas furia que contra los partidos neoliberales. Por eso no es de extrañarse que de febrero a octubre se hubiera profundizado esta característica de la insurgencia de los movimientos sociales en Bolivia, tal vez sea el preludio de un ocaso, el de algunos liderazgos rezagados y anacrónicos, que para antes de abril y septiembre del 2000 era mucho y bueno, hoy son parte del problema que deben resolver los movimientos sociales para poder seguir avanzando con porvenir.

La sencilla lección que no aprenden algunos lideres y algunos intelectuales que los aconsejan es que cada movimiento es muy débil solo, actuando por su cuenta es aislado y neutralizado rápidamente o reprimido, independiente de los demás movimientos sociales no puede enfrentar a la maquinaria estatal con mínimas condiciones de victoria, solo la conciencia de la debilidad propia en cada uno puede conducir a tener un mínimo de fuerza y porvenir. Todos actualmente considerados de manera aislada son débiles y muy locales. Y lo más importante, cuando « se dan cuenta » de la necesidad de la unidad, la medicina resulta peor que la enfermedad, sus aparatos partidarios avasallan, desprestigian, minan e intentan deglutir a los otros movimientos sociales a nombre de la unidad. Una persona que valoro mucho me comento que Leonardo Davinci decía -al referirse a los arcos en la arquitectura- que dos debilidades crean una fortaleza, esta sencilla lección nos ha enseñado el movimiento social una vez mas a la cabeza del movimiento alteño, y las estructuras partidarias que están siendo construidas encima de algunos movimientos sociales y una parte de la población no entienden incluso viviéndolo.

« Todos somos alteños » Esto que planteamos líneas arriba, es decisivo por que en la irrupción del movimiento social de los vecinos de El Alto, como decíamos, no esta presente -al menos no de forma consolidada- esta simplificación y reducción del movimiento social que implica la presencia de caudillos que sintetizan y representan el movimiento y gradualmente se convierte en una apropiación y privatización del movimiento por parte de un individuo o de un grupo. Lógicamente están pugnando por surgir estos « lideres » desplazar a los posibles rivales (suena feo, pero lamentablemente es verdad) Peor aun hoy después de que El Alto estuvo en la mira del mundo entero como faro revolucionario continental.

Fue muy ilustrativo de esta particularidad y especificidad del movimiento de El Alto para mí, el ver un cartel en plena movilización que me dejo pensando, se podía ver en la entrada de uno de los piquetes de huelga de hambre en Cochabamba un cartel grande hecho en una cartulina blanca que decía, « Todos somos alteños » en esta manera de plantear la unificación de la lucha claramente se identifica como protagonista central de la insurgencia a la multitud movilizada y anónima. Para la opinión publica, para ningún medio de comunicación y para ningún analista existe todavía « El » líder de El Alto, es una inmensa fuerza autoorganizada y tiene una enorme fuerza así, sin dirigentes demasiado visibles y estables, los procesos de movilización y de lucha transcurren por otros caminos, no necesitan de esta personificación e individualización del movimiento que después se vuelve debilidad y hasta hoy los alteños parecen darse cuenta de esto. En una conversación con los dirigentes de El Alto nos contaron que cuando se conforma la Asamblea de la Alteñidad [2] no puede ser permanente, puede durar 30 días, máximo 90 días, mostrando que incluso a nivel de la estructura de agregación más grandes a nivel regional no hay una afán de institucionalización y estabilización de esta estructura. Todo lo dicho hasta ahora sobre la peculiaridad del movimiento alteño es lo que simboliza para mí la frase « Todos seamos alteños », todos anónimos, todos luchando sin jerarquías, todos autorepresentandose, todos sin poder, todos disolviendo el poder y suprimiendo la política. Esta es la peculiaridad de ese movimiento y su virtud. He aquí lo lindo de esta consigna que nos interpela a todos, mas allá de las filiaciones de sector o grupo político. Esta es la más grande e importante riqueza actual del movimiento social del alto, y se debe preservar de la privatización, personificación y encasillamiento en siglas del movimiento.

Es una responsabilidad de todos preservar y reforzar esta enorme riqueza que fue el motor de un movimiento nacional que nos ofrendo en colaboración con la mayoría de los Bolivianos la expulsión de un autócrata [3], esperemos que no lo erosionen y deterioren por intereses individuales o de grupo a nombre de que luchan por los alteños.

En este sentido amplio y rico, ojalá de aquí a un tiempo « todos seamos alteños », es decir capaces de ser como los mejores, más lucidos, reflexivos, amplios, flexibles, solidarios y luchadores aymaras alteños, que se autoconvocan, que no necesitan caudillos tan vistosos para ser la fuerza fundamenta que tumba a un gobierno represivo, que saben hacer alianzas estratégicas, que tienen un estilo de hacer política que pasa por la construcción de liderazgos colectivistas y provisionales y no de acumular poder y centralizar decisiones.

El fantasma del gonismo y el movimiento social

El discurso de renuncia de Goni es un proyecto político. El hecho de que no se hubiera referido a los muertos, a la represión, que no se hubiera disculpado de nada y que insista en que la « democracia haya sido puesta en cuestión » y que podríamos « arrepentirnos » es claramente una perspectiva de reorganización a otro nivel, este cadáver político puede ser el punto de partida de un nuevo proyecto más radicalmente autoritario. En esta coyuntura esta apostando a abrir el camino de su retorno o por lo menos de las fuerzas afines al proyecto gonista. Si la polarización política que se esta profundizando cada vez mas plantea una salida autoritaria en vez de la realización de una Asamblea Constituyente puede jugar un papel central el referente de este cadáver político, por eso fue fundamental dejar plantada esta bandera de un posible proyecto político. Lo que ha sido interpretado como simple « soberbia » que por supuesto es evidente, no se reduce a esto. La importancia de reflexionar esto radica en que el fantasma del gonismo puede reflotar o aparecer travestido en otras propuestas si los movimientos sociales no logran dar una salida viable a la polarización en marcha, si las elites profundizan su reorganización en una perspectiva autoritaria, si las fuerzas armadas apoyan a las elites en este proyecto, si las clases medias se cansan de las movilizaciones y los conflictos, si las transnacionales y la embajada norteamericana empiezan a conspirar, si los movimientos sociales no construyen alianzas estratégicas, si no esbozan un proyecto viable a corto plazo que pasa por un dialogo entre ellos tanto en las bases como en las cúpulas, un enriquecimiento reciproco y amplio que no existe, si no crean liderazgos colectivos, mas democráticos, menos monopolizadores del poder, menos centralizadores de las decisiones como lo son ahora, mas lucidos y capaces de mirar al horizonte, estarán ellos mismos creando con sus desencuentros y mezquindades -empuñando sus siglas en la mano- las condiciones de posibilidad del reflote del fantasma del gonismo o de algún otro proyecto ultra autoritario igual o peor que el gonismo.

El proyecto del presidente Carlos Meza y los movimientos sociales El proyecto político que ha enarbolado el presidente Meza es como el mismo ha reconocido en su discurso, un proyecto que no es propio y que en gran parte no compartía, ¿Quién ha instalado en el escenario político este proyecto? Fue una victoria popular. Al finalizar la guerra del agua en Abril del 2000, que fue una lucha por recuperar otro recurso privatizado, el agua, la victoria popular de la guerra del agua instalo este proyecto político que conmociono al país. « Asamblea Constituyente sin mediación partidaria para decidir el país en el que queremos vivir » decía el afiche de la coordinadora con la moral de haber dado a Bolivia la primera victoria en 15 años de neoliberalismo y que se convirtió en un ejemplo de lucha contra la privatización a nivel mundial. El hecho de que se este intentando un experimento inédito, el estructurar un poder ejecutivo sin la presencia de militantes de ningún partido es fruto del desgaste de todo el sistema político que claramente puso en el tapete la guerra del agua y lo instalo como proyecto viable, hace tres años ante el escepticismo y la oposición del actual presidente Meza, en aquel tiempo un influyente empresario de la comunicación social y periodista. La virtud de Meza es que esta intentando introducir en el seno de este estado que prácticamente se ha desmoronado una propuesta que fue planteada por fuera del campo político legitimo y como cuestionamiento a las altas esferas del conjunto del poder estatal. Meza esta intentando encarnar una propuesta que vino de los movimientos sociales e introducirlo al interior de las estructuras de uno de los poderes del estado, el poder ejecutivo. Habrá que ver como se desarrolla este proceso de encarnación de una propuesta del movimiento social de empezar a desmontar la partidocracia. Este ensayo político pude acabar, con muy buena voluntad, en una mera simulación, o puede ser deformado o destruido rápidamente por las elites y la partidocracia que sigue y seguirá siendo muy fuerte. En todo caso, lo fundamental de la actual coyuntura es que se avance seriamente y que el presidente Meza cumpla el programa mínimo que han planteado los movimientos sociales. Que se haga el referéndum y que la mayoría de los Bolivianos defina lo que se hace con el gas, que se recupere el gas y se impida que las transnacionales sigan expoliando y saqueando el país, y que se haga una Asamblea Constituyente que redibuje y reconstruya el país, sobre bases radicalmente diferentes a las que han primado durante los últimos 21 años de una democracia restringida y cada vez mas recortada y expropiada por elites que con pactos señoriales han jugado durante dos décadas -por medio de sus partidos- a pasarse de unos a otros el poder estatal cada 5 años. La perspectiva de que Meza pueda avanzar en este proyecto apropiado por el es incierta, objetivamente esta en medio de una polarización del país que se va ha profundizar, entre los intereses de las empresas transnacionales y la embajada norteamericana y los movimientos sociales. Dependerá en gran medida de la madurez que tengan los movimientos sociales el que podamos llegar a construir otro país, hacer una asamblea constituyente y recuperar las materias primas. Pero con la presencia del presidente Meza o sin ella, no será posible avanzar hacia la recuperación de los recursos naturales, frenar la ambición de las empresas transnacionales, avanzar efectivamente en la convocatoria y realización de la Asamblea Constituyente si en poco tiempo no podemos decir que los movimientos sociales y la población Boliviana no nos hemos convertido al menos en algunas características fundamentales planteadas mas arriba, en alteños. Por eso es fundamental esta consigna que pinto algún anónimo Cochabambino « todos somos alteños » que sin saberlo o de forma conciente planteo todo un proyecto político y que puede ser la respuesta al callejón en el que se han metido los movimientos sociales en Bolivia. La Paz 22 de octubre del 2003

[1] Pobladores de la ciudad de El Alto.

[2] Asamblea de la alteñidada máxima instancia de la ciudad de El Alto conformada por las organizaciones « vivas » de El Alto como ellos gustan decir, La Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) la Central Obrera Regional (COR) la Federación de Gremiales y otras.

[3] La ex defensora del pueblo Ana Maria Romero, que jugo un papel importante en la expulsión de Sánchez de Lozada califico de Autocracia lo que vivamos con Sánchez de Lozada y que la recuperación de la democracia pasaba precisamente por la expulsión del autócrata.


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